Tuesday, January 03, 2006

¡aY mAl GuStO! Eres tan indispensable para comenzar el año.
Mi muso inspirador, mi compañero, mi todo nocturno.
Con tus barbas desaliñadas me haces cosquillas mientras duermo (no creas que no percibo tu aliento pestilente)
pero cuando despierto y veo que te ha brotado una nueva flor en una de tus patas
me conmueve tu naturaleza hermosa y me nace ponerme a escribir.
Es el contraste en ti lo que me cautiva,
es tu naturaleza paradójicamente horrible lo que me fascina.
Me inspira tu faceta de caballo,
me seduce tu rígido cuerpo de madera...
malgusto horroroso, tú cuerpo contra el mío bailando por las escaleras (casi nos caemos).

La maravilla en ti resulta de la posibilidad para equivocarme.
Mi obsesión perfeccionista deja un cachito impredecible
para que llegue algo tan espantoso como tú, con tal de que me sorprenda como tú sabes hacerlo.
A veces me parece que tu sonrisa socarrona dibuja un secreto
que se te cuela entre los dientes.
¡Ay mAl GuStO!
Tus brazos balanceándose al costado de tu cuerpo estático parecen invitarme a guiarte los pasos.
Te haces el indefenso
cuando puedo ver claramente que tienes cuatro piernas a tu disposición.

MaL gUsTo, un día de estos te volteas, convirtiéndote en el caballo que llevas a cuestas.

Si un día te bebes toda la tinta disponible en mi cuarto y decides hacerlo, sólo te pido una cosa: llévame contigo.

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