Apenas siento que las vacaciones me toman entre sus deditos y ya me escurro como arena entre sus días. ¡Qué trabajo más complejo es permitirse descansar para alguien como yo! Sé que es la falta de ese sonsacador veraniego lo que me tiene en estado -rarísimo para mí en estas épocas- de workaholic. AUXILIO!!!
Hoy, sumergida en aguas frescas de mango y guayaba, platicaba con una gaviota sobre mi saturación veraniega. ¿Qué quieres?, me preguntaba: fotografía, danza, canto, trabajo, descanso...qué quieres. He ahí el problema: lo quiero todo. El costo de oportunidad es un concepto que no logro aceptar...la vida no puede ser tan limitada...siempre existe alguna manera.
He dicho tanto "adios" y "no" que quisiera empezar a decir más "sí" y "hola"... a continuación: la felicidad.
La verdad es que por primera vez en mucho tiempo mis lentes no son rosas pero se esmeran en darme la mayor claridad de imagen posible. "La vida es eso que sucede mientras hacemos planes" decía Lennon...yo quisiera ya no hacer planes y aprender a ser más paciente. "Hay un tiempo para todo", decía Bernardo contra el coche hace unos minutos. Pero cuando siento que se me concentra la vida en cada instante, dejo de esperar y lo quiero AHORA.
Extraño. Mucho. Es inútil. Opto por la alegría como estilo de vida pero no me quiero negar lo que sé que son pérdidas, mis pérdidas: las primeras que han dejado un pozo del que aun no logro sacar agua...y son caras que he despedido o que se han ido. Es tan difícil decir adios; sinceramente yo siento que nunca lo hago del todo. Nadie se va por completo, ni siquiera muriendo. ¿Cómo encontrar el balance entre aceptación, honestidad interior (para evitar síndromes de "superación personal" y convertirme en una sonrisa Colgate con patas) y felicidad? Quiero tatuarme el símbolo de equilibrio bajo el reloj en chino/japonés/árabe (la estética va a decidirlo) para aceptar mis diferentes facetas y estados diarios y comprometerme con buscarlo diario. Sinceramente, todavía no lo encuentro, pero estoy aprendiendo. (Para eso estoy en el mundo: para estar en el mundo)
Mi dermatitis (eterna) está a punto de desaparecer. (Digan ALELUYA conmigo) Esto de somatizar es una técnica de vida bastante obsoleta: quiero mis piernas de vuelta, mis faldas las reclaman, jajaja.
Poco a poco caigo en la cuenta de que amo a mis amigos ya no por su parecido o concurrencias conmigo sino por quienes son, cada uno con sus manías y monerías, cada uno con sus visiones particularísimas sobre quién soy yo (más las mías sobre quienes son ellos). Un día entre amigos me es similar a un paseo por la casa de los espejos...por suerte ahora me río. Comprendo que a esto le llaman no estar solo.
Ha sido un día difícil. Tengo tantas hormigas en la cabeza, tantas libélulas en el corazón. Confiaré en el sueño para poner orden o simplemente para retomar fuerzas.
Buenas noches gato risón,
María José
PREGUNTA RETÓRICA: ¿algún día volverán a estar claras "las cosas" para mí? Todo me parece tan subjetivo, multifacético y absurdo...tan inasible. ¿A esto se referían con crecer?
...
Muelle, si me escuchas, desde alta mar guardé un recado en una botella de vidrio verde: si la encuentras podrás leer un "Gracias". Acerca la boquila a tu oído y escucharás el eco de un "te quiero".
Hoy, sumergida en aguas frescas de mango y guayaba, platicaba con una gaviota sobre mi saturación veraniega. ¿Qué quieres?, me preguntaba: fotografía, danza, canto, trabajo, descanso...qué quieres. He ahí el problema: lo quiero todo. El costo de oportunidad es un concepto que no logro aceptar...la vida no puede ser tan limitada...siempre existe alguna manera.
He dicho tanto "adios" y "no" que quisiera empezar a decir más "sí" y "hola"... a continuación: la felicidad.
La verdad es que por primera vez en mucho tiempo mis lentes no son rosas pero se esmeran en darme la mayor claridad de imagen posible. "La vida es eso que sucede mientras hacemos planes" decía Lennon...yo quisiera ya no hacer planes y aprender a ser más paciente. "Hay un tiempo para todo", decía Bernardo contra el coche hace unos minutos. Pero cuando siento que se me concentra la vida en cada instante, dejo de esperar y lo quiero AHORA.
Extraño. Mucho. Es inútil. Opto por la alegría como estilo de vida pero no me quiero negar lo que sé que son pérdidas, mis pérdidas: las primeras que han dejado un pozo del que aun no logro sacar agua...y son caras que he despedido o que se han ido. Es tan difícil decir adios; sinceramente yo siento que nunca lo hago del todo. Nadie se va por completo, ni siquiera muriendo. ¿Cómo encontrar el balance entre aceptación, honestidad interior (para evitar síndromes de "superación personal" y convertirme en una sonrisa Colgate con patas) y felicidad? Quiero tatuarme el símbolo de equilibrio bajo el reloj en chino/japonés/árabe (la estética va a decidirlo) para aceptar mis diferentes facetas y estados diarios y comprometerme con buscarlo diario. Sinceramente, todavía no lo encuentro, pero estoy aprendiendo. (Para eso estoy en el mundo: para estar en el mundo)
Mi dermatitis (eterna) está a punto de desaparecer. (Digan ALELUYA conmigo) Esto de somatizar es una técnica de vida bastante obsoleta: quiero mis piernas de vuelta, mis faldas las reclaman, jajaja.
Poco a poco caigo en la cuenta de que amo a mis amigos ya no por su parecido o concurrencias conmigo sino por quienes son, cada uno con sus manías y monerías, cada uno con sus visiones particularísimas sobre quién soy yo (más las mías sobre quienes son ellos). Un día entre amigos me es similar a un paseo por la casa de los espejos...por suerte ahora me río. Comprendo que a esto le llaman no estar solo.
Ha sido un día difícil. Tengo tantas hormigas en la cabeza, tantas libélulas en el corazón. Confiaré en el sueño para poner orden o simplemente para retomar fuerzas.
Buenas noches gato risón,
María José
PREGUNTA RETÓRICA: ¿algún día volverán a estar claras "las cosas" para mí? Todo me parece tan subjetivo, multifacético y absurdo...tan inasible. ¿A esto se referían con crecer?
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Muelle, si me escuchas, desde alta mar guardé un recado en una botella de vidrio verde: si la encuentras podrás leer un "Gracias". Acerca la boquila a tu oído y escucharás el eco de un "te quiero".

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