Cuando se acaba el amor unilateralmente solo queda voltear hacia el otro lado y seguir caminando. Aun cuando a cada tercer paso se me llenen los ojos de lágrimas, con la cara empapada iré hacia donde quiero ser.
Dejar la historia con alguien atrás podría parecer omitir una parte de mí que hubiera querido conservar para siempre. No necesariamente con un aro dorado y estorboso en mi dedo anular, pero sí con él dentro de mi vida, en alguna forma. Hoy siento que mantenerlo a mi lado como algo menos de lo que fuimos juntos es mediocre e imposible; verlo probablemente me haga sentir melancólica por siempre, aun cuando encuentre a alguien más, en un futuro.
Puedo soltar nuestro infinito repertorio de momentos, de encuentros y desencuentros, dejarlos volar. No importa qué tan alto lleguen, su imagen está dibujada sobre mi piel. El primer amor es una huella que nadie quiere borrar del todo...le echamos un poco de tierra pero después soplamos de nuevo para mantener su recuerdo.
En el fondo sé (sabía, también) que aunque extrañe su risa, aunque lo haya abrazado sintiendo la forma de su espalda y su olor por última vez, sé que esto es lo mejor. Todavía no me logro explicar (ni la humanidad tampoco) cómo alguien a quien amas te puede alejar de la mejor versión de ti mismo...pero sucede. Y es mejor partir. Por suerte tomaron la decisión por mí. Ahora me corresponde decidir que no haya vuelta atrás...
Tantos intentos me ilusionaron una y otra vez; tantos fracasos me desgastaron. Hoy quiero aire, espacio, sueños. Quiero recuperarme de él. Es cruel, pero necesario. Y ¿qué quiero construir? ¿qué quiero alcanzar?
Mi visión, ajustarme las pupilas para maravillarme con el mundo de nuevo y vertirlo en hojas de papel (ahora también fotográfico)
Expander mi creatividad hasta donde nunca la he llevado, ir más allá, crear hasta sentirme plena.
Llenarme de la gente valiosa que me rodea, amarlos activamente. Disfrutar mi tiempo con la familia y los amigos.
Activar mi cuerpo, retarlo, empujarlo hasta que encuentre nuevas formas de expresión en la callen, el teatro y el baile.
Revolucionar mi mente, integrando mi mundo entero a mis pensamientos cotidianos.
Explorar: los rincones, las páginas, los rostros. Descubrir contínuamente.
Meter a Beto en un barquito que se aleje poco a poco con el oleaje del tiempo...hasta que se me pierda en el horizonte. Pero nunca lamentar los momentos pasados juntos...
Encontrar mi felicidad, nuevamente, lo cual se me da natural...la sonrisa es mi estado base.
Lo amo, no cabe duda, pero nuestro amor es una lucha en contra de nosotros mismos. Hicimos todo cuando pudimos, ahora es tiempo de aceptar la clausura y buscar estar en paz. En el futuro espero amar a alguien con quien pueda ir hacia mis metas, alguien con quien las comparta, alguien que se sumerja conmigo en el universo de posibilidades presentes y futuras.
En Beto encontré mis primeras sonrisas, espero que tanto él como yo podamos encontrarlas en otra parte...
...que las lágrimas se sequen pronto...
Dejar la historia con alguien atrás podría parecer omitir una parte de mí que hubiera querido conservar para siempre. No necesariamente con un aro dorado y estorboso en mi dedo anular, pero sí con él dentro de mi vida, en alguna forma. Hoy siento que mantenerlo a mi lado como algo menos de lo que fuimos juntos es mediocre e imposible; verlo probablemente me haga sentir melancólica por siempre, aun cuando encuentre a alguien más, en un futuro.
Puedo soltar nuestro infinito repertorio de momentos, de encuentros y desencuentros, dejarlos volar. No importa qué tan alto lleguen, su imagen está dibujada sobre mi piel. El primer amor es una huella que nadie quiere borrar del todo...le echamos un poco de tierra pero después soplamos de nuevo para mantener su recuerdo.
En el fondo sé (sabía, también) que aunque extrañe su risa, aunque lo haya abrazado sintiendo la forma de su espalda y su olor por última vez, sé que esto es lo mejor. Todavía no me logro explicar (ni la humanidad tampoco) cómo alguien a quien amas te puede alejar de la mejor versión de ti mismo...pero sucede. Y es mejor partir. Por suerte tomaron la decisión por mí. Ahora me corresponde decidir que no haya vuelta atrás...
Tantos intentos me ilusionaron una y otra vez; tantos fracasos me desgastaron. Hoy quiero aire, espacio, sueños. Quiero recuperarme de él. Es cruel, pero necesario. Y ¿qué quiero construir? ¿qué quiero alcanzar?
Mi visión, ajustarme las pupilas para maravillarme con el mundo de nuevo y vertirlo en hojas de papel (ahora también fotográfico)
Expander mi creatividad hasta donde nunca la he llevado, ir más allá, crear hasta sentirme plena.
Llenarme de la gente valiosa que me rodea, amarlos activamente. Disfrutar mi tiempo con la familia y los amigos.
Activar mi cuerpo, retarlo, empujarlo hasta que encuentre nuevas formas de expresión en la callen, el teatro y el baile.
Revolucionar mi mente, integrando mi mundo entero a mis pensamientos cotidianos.
Explorar: los rincones, las páginas, los rostros. Descubrir contínuamente.
Meter a Beto en un barquito que se aleje poco a poco con el oleaje del tiempo...hasta que se me pierda en el horizonte. Pero nunca lamentar los momentos pasados juntos...
Encontrar mi felicidad, nuevamente, lo cual se me da natural...la sonrisa es mi estado base.
Lo amo, no cabe duda, pero nuestro amor es una lucha en contra de nosotros mismos. Hicimos todo cuando pudimos, ahora es tiempo de aceptar la clausura y buscar estar en paz. En el futuro espero amar a alguien con quien pueda ir hacia mis metas, alguien con quien las comparta, alguien que se sumerja conmigo en el universo de posibilidades presentes y futuras.
En Beto encontré mis primeras sonrisas, espero que tanto él como yo podamos encontrarlas en otra parte...
...que las lágrimas se sequen pronto...

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